MÁRTIRES MARIANISTAS

BEATO CARLOS ERAÑA (1884-1936)

Nacido en España el 2 de noviembre de 1884. Profesó en la Compañía de María (Marianistas) en 1903. Dedicó toda su vida a la educación cristiana de los niños. Ejerció de Director en varios colegios marianistas. Ante la persecución religiosa desatada en su tierra se traslada a Ciudad Real donde se entregó a los más pobres. Encarcelado, fue fusilado el 18 de septiembre de 1936 por su condición de religioso educador.

BEATO FIDEL FUIDIO (1880-1936)

Nació en España el 24 de abril de 1880. Se consagró a Dios en la Compañía de María en 1897. Fue excelente educador y supo ganarse la simpatía de la juventud. Pasó tres meses de penoso cautiverio que soportó con gran fe y entereza. Fue fusilado el 17 de octubre de 1936.

BEATO JESÚS HITA (1900-1936)

Nació en España el 17 de abril de 1900. Inició su profesión religiosa como marianista en 1918. Se dedicó a la enseñanza, entregándose a la educación cristiana de los jóvenes. En la persecución religiosa vivió dos meses refugiado en casa de una familia donde se preparó al martirio. Fue sacrificado el 25 de septiembre de 1936 por odio a la fe. Los tres fueron beatificados por el Papa Juan Pablo II el 1 de octubre de 1995.

BEATO SANTIAGO GAPP (1897-1943)

Nació el 26 de julio de 1897 en el Tirol (Austria). Hizo sus primeros votos en la Compañía de María en 1921 y fue ordenado sacerdote en 1930. Se desempeñó como profesor de Religión y capellán en diversos colegios marianistas de Austria. Se dedicó sobre todo a los pobres y a los cesantes. Fue perseguido desde 1938 por predicar que los principios del Nacionalsocialismo (nazismo) eran incompatibles con la doctrina cristiana. Tuvo que salir de su patria y fue arrestado por la Gestapo. Después de confesar y defender valientemente la fe de la Iglesia ante los tribunales, fue condenado a muerte y decapitado el 13 de agosto de 1943. El Papa Juan Pablo II lo beatificó el 24 de noviembre de 1996.

FAUSTINO PÉREZ MANGLANO (1946-1963)

Niño español que nació el 4 de agosto de 1946. Era alegre, le gustaba el fútbol, salir de camping, nadar en el mar, leer una novela o ver una película, como cualquier joven de su edad. Poco a poco su entrega, generosidad y amor al Señor y a María fue adquiriendo ritmo y velocidad. Su compromiso en un colegio marianista le sirvió para afrontar su tiempo y ser capaz de dar respuestas justas. Murió a los 17 años, en 1963. El testimonio de su vida dió origen en Chile a un Movimiento Juvenil (Movimiento Faustino) dirigido a adolescentes.