TIEMPO DE ORACIÓN

Virgen María, madre de Jesús, tú has dado al mundo
la vida destinada a renovarlo todo.
Tú eres signo de esperanza firme y consuelo
para el pueblo de Dios, todavía caminante
sobre la Tierra.
Nos volvemos a ti, como hacia una madre y un modelo,
en esta vida en la que buscamos conformarnos
lo más posible a Cristo,
que vino a ser servidor del Padre y de sus hermanos.
(Extracto de una oración marianista).
Virgen María, mujer solidaria y madre emigrante,
tú conocistela violencia, la persecución, y el miedo;
viviste en el exilio y en Egipto cuidaste de Jesús.
Gracias por descubrirnos hoy estas facetas de tu vida,
desconocidas y poco valoradas por nosotros.

Danos tus ojos abiertos a la vida, a la realidad de mundo
y al dolor de tantos hermanos pobres y excluidos.
Danos un corazón solidario ante tanta injusticia
y sacude de nosotros el egoísmo y la comodidad.

Danos una voluntad decidida y generosa,
Dispuesta a asumir un mayor compromiso por los pobres.
Sé nuestra madre y nuestra maestra paciente
en este aprendizaje que nos cuesta tanto.

Ayúdanos a descubrir en los rostros de tantos hermanos
la dignidad que el Padre les ha regalado
y la mirada de Jesús, identificado con cada uno de ellos.
Mantennos en la fe, en el amor y en esta lucha por el Reino.
Amén.
P. Manuel Madueño, S.M.
Salve, llena de gracia, tu perfecta apertura
a la palabra de Dios mereció que Él tomara carne de tu carne
y se abriera así la vía a la salvación del mundo.
En el mismo acto por el que llegaste a ser madre de Dios,
fuiste constituida madre universal nuestra.
Henos aquí, fraternalmente unidos,
dispuestos a renovar la alianza por la que
te nos has dado como madre y nos hemos dado a ti como hijos,
según la voluntad del Padre.

Forma a tu Hijo en nuestros corazones,
y haz así de nosotros perfectos colaboradores
en tu tarea de darle al mundo cada día.
Reúne a la humanidad en torno a tu Hijo,
que es su Paz, su Verdad,
para que los hombres, al reconocerte madre,
reciban de ti al que es la Vida
y se descubran hermanos.
(Mons. Óscar Alzamora, SM)


Madre de la Iglesia
María, Virgen y Madre,
imagen y principio de la Iglesia.
Tú nos muestras a la Iglesia,
Virgen, Esposa y Madre.

Tú nos muestras a la Iglesia,
contemplativa, fraterna y misionera.
Ayúdanos a prestar
nuestro sí constante al Señor,
para que nuestra presencia en el seno de la Iglesia
sea como la tuya: oculta y la vez real, verdadera y fecunda.
María, Madre de la Iglesia,
tú que presidiste en el amor la oración de los apóstoles
y la espera del Espíritu Santo,
enséñanos a vivir y a gustar el misterio de la Iglesia.
Enséñanos a engendrar la Iglesia como tú,
desde nuestro corazón lleno de fe.

Enséñanos tu oración silenciosa
y disponibilidad al Espíritu,
para saber orar en comunicación eclesial;
para saber acompañar a la Iglesia desde dentro, como tú;
para que por nuestro sí, la Iglesia vaya creciendo
en fidelidad, en comunión y en santidad.
Amén.
Cardenal Eduardo Pironio