TIEMPO DE ORACIÓN

Oración de la Familia Marianista
PADRE NUESTRO;
te presentamos la Familia Marianista con sus debilidades y sus riquezas.
Mírala con bondad, es nuestra madre y nuestra familia.
Dale tu gracia para que se transforme en lo que aspira a ser.
Que sea una familia en la qué se encuentra vida y entusiasmo,
donde cada uno puede expresar lo que piensa y lo que siente,
lo que cree y lo que busca;
una comunidad de libertad.
Que sea una familia en la que se escucha antes de hablar,
se acoge antes de juzgar, se perdona sin querer condenar,
donde se anuncia y no tanto se denuncia;
una comunidad de misericordia.
Que sea una familia donde el hermano o la hermana más sencillo
comprende lo que el otro dice,
donde los responsables aunque sean instruidos,
saben que es mucho lo que no conocen y
donde cada uno se podrá manifestar tal y como es;
una comunidad para aprender sabiduría.
Que sea una familia en la que el Espíritu Santo podrá ser huésped
ya que no todo estará previsto, regulado y ya decidido;
una comunidad para crecer en creatividad.
Que sea una familia donde la audacia por lo nuevo
será más fuerte que la costumbre de hacer siempre lo mismo;
una comunidad que mira al futuro.
Que sea una familia en la que cada uno podrá rezar en su propia lengua,
expresarse en su cultura y reencontrarse en su historia;
una comunidad animada por el espíritu de la encarnación, la Pascua y Pentecostés.
Que sea una familia que al verla se dirá: "mira cómo se aman"
y no tanto "mira qué bien organizados están”; una comunidad de vida.
Familia Marianista,
eres pequeña pero creces, frágil pero llena de esperanza,
tienes dudas pero creces, alza los ojos y contempla:
Jesús y María están siempre contigo. AMÉN.
José María Arnáiz, SM

Gracias, Jesús, por creer también en mí,
por llamarme.
Quisiera que mi reacción fuera la de Isaías:
¡Mándame a mí!
Sin embargo, mi respuesta a tu invitación
se parece más a la de Moisés y Jeremías
en los comienzos,
con un sin fin de pretextos:
“soy joven, no sé hablar, manda a otro,
tengo mis propios planes”.

Pero tú persistes, no me dejas tranquilo;
tu Palabra sigue sonando en mi corazón.
La he querido callar de mil maneras…
Te he suplicado que no me compliques la vida,
que me dejes en paz,
que quiero formar mi propia familia,
tener mis hijos,
ser como los demás…
Pero Tú sigues ahí, removiendo las aguas…
“Me has seducido, Señor, y yo me he dejado seducir”.
“Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”.
Ana María Pedrosa, FMI

Aunque me tapo los oídos con la almohada y grito de
rabia cuando suena el despertador...gracias a Dios que puedo oír. Hay muchos que son sordos.

Aunque cierro los ojos cuando, al despertar, el sol se mete en mi habitación...gracias a Dios que puedo ver. Hay muchos ciegos.
Aunque me pesa levantarme y pararme de la cama... gracias a Dios que tengo fuerzas para hacerlo. Hay muchos postrados que no pueden.
Aunque me enojo cuando no encuentro mis cosas en su lugar porque los niños hicieron un desorden... gracias a Dios que tengo familia. Hay muchos solitarios.

Aunque la comida no estuvo buena y el desayuno fue peor...gracias a Dios que tengo alimentos. Hay muchos con hambre.
Aunque mi trabajo en ocasiones sea monótono rutinario gracias a Dios que tengo ocupación. Hay muchos desempleados.
Aunque no estoy conforme con la vida, peleo conmigo mismo y tengo muchos motivos para quejarme... gracias a Dios por la vida.

Aunque el dinero no me alcance para zapatos nuevos... gracias, Padre Celestial, pues tengo pies.. Hay muchos que no los tienen...
Cuando veo mis maños maltratadas, por el trabajo, y mi bajo salario... Gracias, Señor, pues tengo manos... Algunos no las poseen...
Cuando me quejo del pago de servicios, y veo que no me alcanza... Gracias, padre de los cielos.... Hay muchos hermanos que carecen de todo...
Gracias padre celestial por el aire que respiro y porque sigo respirando... Varios han dejado de hacerlo hoy...
Son tantas las cosas que tengo que agradecerte...
Por cada día que me permites despertar a la vida...
Gracias, Señor.
(Anónimo)

Señor, Tú eres mi luz.
Sin Ti camino en tinieblas,
me siento perdido y no sé a dónde voy,
como un ciego que, a veces, quiere guiar a otros ciegos.
Si Tú me abres los ojos, Señor, veré la luz,
y mis pies caminarán por la vida.
Señor, si Tú me iluminas, yo podré iluminar.
Si Tú iluminas, harás de nosotros la luz del mundo.
Señor Jesucristo, quiero vivir injertado en Ti,
como sarmiento en la vid.
En Ti está la fuente viva y tu luz nos hace ver la luz.
Concédenos tu amor y enséñanos a amar.
A Ti acudimos, Señor, hoy y siempre.
Por los siglos de los siglos.
Amén.
Ma. Dolores Ortiz de Pinedo, FMI

Padre nuestro que estás en el cielo con tu
Hijo y con tu Espíritu:
Envía tu Espíritu Santo que nos enseñe
a santificar tu nombre,
a reconocer tu santidad.

Haz que actúe la energía de tu Espíritu
para que vaya llegando tu reinado paternal.

Danos un espíritu generoso, la fuerza del
Espíritu que nos capacite para cumplir tu voluntad en la tierra
como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día y del
mañana: tu pan consagrado,
porque" es el Espíritu el que da vida..." (Jn6,63).
Envía tu Espíritu del perdón que perdone
nuestras ofensas como nosotros,
inspirados por Él,
perdonamos a los que nos ofenden.
En la prueba, en nuestro desierto,
confórtanos con tu Espíritu
para que no sucumbamos.

Que tu Espíritu poderoso se enfrente y venza
en mí al espíritu del mal.
(Luis Alonso Schoeke)

Portadores de espíritu
Ven, Espíritu de Dios,
haz de nuestro corazón tu casa
y hornos portadores de tu Espíritu,
transparentes a la luz y a la verdad.
Ven, Espíritu de Dios,
y conduce todo lo que hay
en nosotros de don para que seamos don
para los demás.

Ven, Espíritu de Dios,
y realiza en nosotros tu obra de santificación.
Sin ti no podemos percibir
los signos de los tiempos,
ni recordar los palabras del Maestro,
ni alimentar los sentimientos de ternura
del Padre de la parábola.
Ven, Espíritu de Dios,
entra en lo más íntimo de nosotros
para que podamos reconocer
la huella de Dios que nos habita,
la presencio que nos desvela el misterio,
la alegría que colma nuestro corazón.
Álvaro Give

Da vigor a mi apostolado
Espíritu Santo Paráclito,
lleva a cabo en mí
la obra iniciada por Jesús;
haz sencilla y continua mi oración.
Da vigor a mi apostolado
que quiere llegar a los hombres
y a todos los pueblos,
redimidos por la sangre de Jesús.

Libérame de toda presunción
y lIévame a la mansión
de la santa humildad,
del verdadero amor de Dios,
de la entrega generosa.

Que ningún lazo terreno me impida
vivir en plenitud mi vocación;
que ningún interés o cálculo personal
cierre los espacios inmensos de la caridad
a la estrechez de mis pequeños egoísmos.

Que en mí sea siempre grande:
la búsqueda y el culto de la verdad,
la prontitud al sacrificio hasta la misma cruz.
Que todo me lleve
a la íntima oración del Hijo al Padre
y a aquella efusión tuya, Espíritu de amor,
que ellos enviaron sobre la Iglesia
y sobre cada persona y cada pueblo. Amén.
Juan XXIII

Haz mi paso lento, Señor,
y alivia el latido de mi corazón mediante la quietud de mi mente,
dame, en medio de la confusión de mi día,
la calma de los cerros eternos,
atenúa la tensión de mis nervios y músculos
con la música suavizadora de las corrientes cantarinas
que viven en mi memoria,
ayúdame a conocer el poder restaurador del sueño y tu presencia,
enséñame el arte de tomar vacaciones de un minuto,
detenerme para mirar una flor,
conversar con un amigo,
acariciar un gato, leer unas pocas líneas de un buen libro.
Haz mi paso lento, Señor
y recuérdame que la vida es más que aumentar la velocidad.
Haz que mire hacia las ramas del roble
y que sepa que creció grande y fuerte
porque creció lentamente y bien,
guiado por tu tiempo y dirección.
Haz lento mi paso lento, Señor,
e inspírame para que envíe mis raíces profundamente
en el suelo de los valores perdurables de la vida
para que pueda crecer hacia la felicidad en la tierra,
preámbulo de la que tendré en el cielo.
En este mundo agitado,
hazme recordar quién es la paz en medio de la tormenta
y la quietud en medio del bullicio.
Amén

Dios: ida y vuelta
Padre, haz que mis ojos vean lo que Tú ves.
Haz que mis oídos oigan el estruendo de tu voz,
en las olas de lo creado.

Haz que mi hablar sea un baño de palabras de néctar,
que se viertan sobre hombres presa de amargura.
Haz que mis labios sólo canten los cantos
de tu amor y de tu alegría.

Padre amado, realiza por medio de mí la obra
de la verdad.
Ten mis manos ocupadas en servir a todos los hombres.
Haz que mi voz esparza de continuo semillas
de amor para Ti,
en el terreno de los hombres que te buscan.
Haz que mis pies avancen siempre por el
camino de la justicia.

Guíame de mi ignorancia a tu luz.
Padre, mueve mi corazón
y hazme sentir siempre simpatía por todos
los seres vivientes.

Que tu Palabra sea el Maestro de la mía.
Piensa con mis pensamientos
porque mis pensamientos son tus
pensamientos,
mi mano es tu mano, mis pies son tus pies,
mi vida es tu fuerza
para hacer justicia entre los hombres.
P. Yoganada

YO DUERMO
Muero sin que muera en mí
el ardiente impulso que hacia Ti me lleva.
Y siempre insatisfecha está mi sed
de Tu leal Amor.
Invoco la muerte, mi sola ambición,
pues el único tesoro que codicio eres Tú mismo.
Tú eres la riqueza,
eres toda la riqueza frente a la indigencia.
Eres el objetivo final de mi larga súplica,
la meta hacia donde confluyen mis deseos.
Tú eres la causa de mis lamentos.

Tú, el secreto que guardo a toda mirada.
Aunque por Ti mi mal no cese de agravarse,
aunque se prolongue el tormento que sufro por Ti,
jamás divulgaré la pesada carga de mi corazón.
Nunca en mi pecho de flancos descarnados
el mal que de Ti me viene podría yo contenerlo;
jamás podría substraerlo a indiscretas miradas
si la fuerza no me dieses Tú mismo...
Este dolor que por Ti ha invadido mi ser
me ha arruinado completamente,
igual que un edificio se derrumba
al empujar la columna sobre la cual reposa.
Y sin embargo es mi dolor
el que afirma mis más secretos pensamientos.
Concédeme Tu favor
para que al término de mi vida encuentre la Vida.
Extiende el manto de Tus riquezas
sobre mi pobreza y desnudez.
Du-I-Num

Conocer al Padre
Jesús, ¡muéstranos al Padre!
Revélanos al Padre
y haz que contemplándote, mirándote,
podamos comprender quién es el verdadero Dios,
deseo único y último de nuestra vida.
Oh, Dios, que llenas nuestra existencia,
haz que nos saciemos de tu conocimiento,
del conocimiento de Jesús;
y tú, María,
danos parte de tu conocimiento de Jesús,
a quien abrazaste y tuviste en tu regazo,
concédenos sentir lo que tú sentiste
no sólo del misterio de la carne de este niño
sino del conocimiento del Padre
al que aspiramos todos los hombres,
al que anhela toda la humanidad,
que es la nostalgia del hombre perdido y extraviado,
camino para volver a la verdad y la paz.
Haz, Jesús, que entremos de verdad en tu escuela,
que nos preparemos a conocer a Dios
y estemos dispuestos a conocer quiénes somos nosotros,
cómo debemos vivir
y cómo debemos amarnos,
cómo debemos plantear nuestra existencia
y cómo hemos de hacer nuestras opciones.
Carlo Maria Martini

A Cristo en el tercer milenio
Señor Jesús,
Salvador único del mundo,
ayer, hoy y siempre,
que colmas los mejores deseos de la Historia
y sobrepasas-toda esperanza humana;
Tú fuiste enviado por el Padre
para que su Palabra llegara hasta el corazón de nuestras vidas,
para que su Amor misericordioso y liberador, acogido por la fe de la Mujer,
se encarnara en un niño, en un pobre, en un hermano;
Tú eres presencia y abrazo del Creador,
Tú eres Amigo verdadero y servidor,
Tú eres Perdón, puerta abierta de reconciliación,
Tú eres el Amor entregado libremente hasta la cruz,
Resurrección y vida en plenitud.

Tú eres el Mesías
que el Espíritu ungió con su alegría,
para traer la Buena Nueva a nuestra tierra.
Envíanos tu Espíritu y anúncianos:
visión para nuestra ceguera, paz para nuestra injusticia,
esperanza para nuestra pobreza, liberación para nuestra opresión.
Transfórmanos así por tu evangelio,
para que también nosotros
a través de la Iglesia, que es tu Cuerpo y tu Esposa,
seamos testigos y servidores
del Plan de Salvación para todos los Pueblos.
Te lo pedimos, Jesús,
Tú que vives en comunión con el Padre
y con el Espíritu Santo, ayer, hoy y siempre,
por los siglos de los siglos. AMÉN.
Enrique Aguilera

Señor, a ti te debo la vida. Tú me la diste y Tú me la has conservado hasta hoy,
y sigues manteniéndola cada día. Gracias.
Quiero vivir, Señor, los años que me regalas,
según tus deseos y tu Palabra.
Quiero que seas Tú quien viva en mí, quien sirva por mí, quien ría en mí, quien sufra en mí, quien ame por mí, quien siembre tu amor con mi manera de amar.
Enséñame a vivir. Dome ilusión de vida todos los días. Dome la alegría de vivir cada instante con plenitud.
Enséñame a sonreír cada mañana al iniciar el día, ya pensar cada noche en el regalo que me has hecho.
Dome fuerzas para vivir la serenidad de tu morada
y mirar a mis hermanos con tus ojos de bondad.
Dome gracia para sentirme tuyo
y dámela para que por mí puedas llegar al corazón de mis hermanos.
Haz que prefiera servirte a Ti antes de utilizarte para mi tranquilidad, Haz que tenga el corazón abierto al latido de mis hermanos,
para que todos ellos puedan latir al son de tu Corazón de Padre.
Enséñame a vivir para los demás,
como Tú viviste y diste la vida por nosotros.
Dome fuerza para convertir mi cuerpo en un diapasón, que cante siempre la canción de la Esperanza.
Dome cada día la plenitud de vida que Tú quieres de mí, sin reservarme un instante para mi complacencia.
Ya que me has dado la vida y me la sigues conservando, enséñame a vivir, Señor. Ayúdame a echar,
no tanto años a mi vida, como vida a mis años.
Haz que al final no quede de lo mío sino lo que queda de ese cabo de vela que se consumió por entero iluminando el trozo de mundo en que Tú lo plantaste.

(Anónimo)

Cristo del Calvario
En esta tarde Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma
pero al verte mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.
¿Cómo quejarme de mis pies cansados
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías
cuando las tuyas están llenas de heridas?
¿Cómo explicarte a ti mi soledad
cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿cómo explicarte que no tengo amor
cuando tienes rasgado el corazón?
Ahora ya no me acuerdo de nada
huyeron de mí todas mis dolencias,
el ímpetu de ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña
y sólo pido no pedirte nada,
estar aquí junto a tu imagen muerta
e ir aprendiendo que el dolor es sólo
la llave santa de tu santa puerta.
(Anónimo)

Creo, Señor, pero dame una fe más firme;
Espero, pero dame una esperanza más segura;
Amo, pero dame un amor más ardiente;
Me duelo, pero dame un dolor más vehemente.
Te adoro como primer principio;
Te deseo como último fin;
Te alabo como bienhechor constante;
te invoco como defensor propicio.

Con tu sabiduría guíame,
con tu justicia sujétame,
con tu clemencia confórtame,
con tu potencia protégeme.

Te ofrezco, Señor, mis pensamientos,
para que se dirijan a tí;
Mis palabras, para que hablen de tí,
mis obras, para que se conformen a tí,
mis sufrimientos, para que los soporte por tí.

Quiero cuanto tú quieres,
lo quiero porque lo quieres.
lo quiero como lo quieres,
lo quiero mientras lo quieres.

(Anónimo)